El fatuo diario gráfico
22/08
2007
 

Hay una cosa que me preocupa. Llevo con la mosca detrás de la oreja bastante tiempo y, siguiendo con el post anterior, he decidido expresarlo públicamente, aún a riesgo de ser considerado un gruñón y cascarrabias. Que lo soy. Y mucho. No quiero hacer de esto un ego-post, pero tengo que presentar ciertos orígenes que me han llevado a determinar la sentencia del título.

Dentro de mi formación y experiencia laboral he conocido varios puntos de vista dentro del mundo del diseño. El del diseñador -el pensador-, el operador -el ejecutor, casi siempre delante del ordenador con el photoshop o freehand-, el mandao -que hace cualquier aberración que le manda el cliente sin defender su opinión profesional- y el incapaz -le enseñaron photoshop y con eso se basta-. Durante los años he de reconocer que he desempezado algunos de estos roles mientras realizaba labores de diseño, principalmente el de operador y el del mandao. Desde hace ya unos años tengo clara mi profesión, soy ilustrador.

En mi caso, creo que ya era ilustrador antes de empezar mi formación dentro del diseño y, después, programación. Solo que no lo sabía. Llevo dibujando desde hace ya mas de veinte años, de manera casi ininterrumpida. Cuando estaba estudiando programación, me pasaba mas tiempo dibujando sobre papel y con el photoshop que programando, incluso en las clases. Entonces supe a que me quería dedicar y tome la decisión, creo, más acertada de mi vida. Continuar mi formación como ilustrador por mi cuenta, mientras realizaba la carrera de Bellas Artes.

Bien, puestos en antecedentes, durante todo este tiempo he seguido en contacto con el mundo del diseño, puesto que tengo unos cuantos amigos y conocidos que se dedican a ello. Durante todo este tiempo tambien he ido recopilando una basta base de datos de distintos ilustradores, tanto nacionales -los que menos-, como internacionales.

Pues bien, hay una cosa que me ha llamado mucho la atención. En este pais no hay ninguna cultura de ilustración. La gente común no sabe lo que significa ser ilustrador. Hasta que mencionas el funesto nombre Jordi Labanda -buen ilustrador, pero casi convertido en un Agatha Ruiz de la Prada-. Mucha gente reconocería el trabajo de Drew Struzan o el cítado Jordi Labanda. El problema nace cuando no es capaz de distinguir su profesión.

Todo el mundo sabe que Almodovar es director de cine, que Frank Gehry es arquitecto o que Jesulín es torero. Pero tampoco puedes pedirle a la gente común que conozca una profesión tan especializada como esta. El problema viene cuando existen advenedizos del mundo del diseño que tampoco la conocen. En cambio, pretenden desempeñarla.

El intrusismo laboral esta a la orden del día en esta sociedad. Concursos para los carteles de las fiestas. Concursos para crear el logotipo del gobierno de España. ¿Concursos para operar de almorranas al presidente? En absoluto. Todos los concursos mencionados son intrusismo laboral con la profesión de diseñador. ¿Pero que hay del intrusismo del diseñador con el ilustrador?

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