Hay una cosa que me preocupa. Llevo con la mosca detrás de la oreja bastante tiempo y, siguiendo con el post anterior, he decidido expresarlo públicamente, aún a riesgo de ser considerado un gruñón y cascarrabias. Que lo soy. Y mucho. No quiero hacer de esto un ego-post, pero tengo que presentar ciertos orígenes que me han llevado a determinar la sentencia del título.
Dentro de mi formación y experiencia laboral he conocido varios puntos de vista dentro del mundo del diseño. El del diseñador -el pensador-, el operador -el ejecutor, casi siempre delante del ordenador con el photoshop o freehand-, el mandao -que hace cualquier aberración que le manda el cliente sin defender su opinión profesional- y el incapaz -le enseñaron photoshop y con eso se basta-. Durante los años he de reconocer que he desempezado algunos de estos roles mientras realizaba labores de diseño, principalmente el de operador y el del mandao. Desde hace ya unos años tengo clara mi profesión, soy ilustrador.
En mi caso, creo que ya era ilustrador antes de empezar mi formación dentro del diseño y, después, programación. Solo que no lo sabía. Llevo dibujando desde hace ya mas de veinte años, de manera casi ininterrumpida. Cuando estaba estudiando programación, me pasaba mas tiempo dibujando sobre papel y con el photoshop que programando, incluso en las clases. Entonces supe a que me quería dedicar y tome la decisión, creo, más acertada de mi vida. Continuar mi formación como ilustrador por mi cuenta, mientras realizaba la carrera de Bellas Artes.
Bien, puestos en antecedentes, durante todo este tiempo he seguido en contacto con el mundo del diseño, puesto que tengo unos cuantos amigos y conocidos que se dedican a ello. Durante todo este tiempo tambien he ido recopilando una basta base de datos de distintos ilustradores, tanto nacionales -los que menos-, como internacionales.
Pues bien, hay una cosa que me ha llamado mucho la atención. En este pais no hay ninguna cultura de ilustración. La gente común no sabe lo que significa ser ilustrador. Hasta que mencionas el funesto nombre Jordi Labanda -buen ilustrador, pero casi convertido en un Agatha Ruiz de la Prada-. Mucha gente reconocería el trabajo de Drew Struzan o el cítado Jordi Labanda. El problema nace cuando no es capaz de distinguir su profesión.
Todo el mundo sabe que Almodovar es director de cine, que Frank Gehry es arquitecto o que Jesulín es torero. Pero tampoco puedes pedirle a la gente común que conozca una profesión tan especializada como esta. El problema viene cuando existen advenedizos del mundo del diseño que tampoco la conocen. En cambio, pretenden desempeñarla.
El intrusismo laboral esta a la orden del día en esta sociedad. Concursos para los carteles de las fiestas. Concursos para crear el logotipo del gobierno de España. ¿Concursos para operar de almorranas al presidente? En absoluto. Todos los concursos mencionados son intrusismo laboral con la profesión de diseñador. ¿Pero que hay del intrusismo del diseñador con el ilustrador?
He visto ya unas cuantas muestras de este caso. Diseñadores que dentro de su portafolios meten, asi, como quien no quiere la cosa, “trabajos” de ilustracion. Bueno, eso siendo bastante benevolentes. Para ser ilustrador hace falta bastante más que conocer el macromedia freehand o el adobe illustrator. Dentro del mundo del diseño se cree que la ilustración consiste en esos bonitos graficos vectoriales, con colores planos o degradados de color, salpicados con los detalles más barrocos, o coger fotos y vectorizarlas, o directamente trazarlas con el freehand. Error. La ilustración es bastante más que eso. El problema radica en que muchas de las Agencias de publicidad, Estudios de diseño e incluso Publicaciones editoriales, encargan el trabajo de ilustración al diseñador de plantilla. Señores, no hay mayor chapuza.
La ilustración se basa en unas necesidades que hay que cubrir. No hay dos ilustradores que puedan cubrir esas necesidades de la misma manera, puesto que cada uno tiene un estilo que funcionará o no funcionará con el tema a ilustrar. En ese aspecto admiro el modelo americano, tienen su director artistico, encargado de contactar con el ilustrador que mas se adapte a lo que busca y encargarle lo que busca. Él es responsable de encargar ese trabajo pero tiene los conocimientos y capacidad para juzgar si es adecuado o no. Aquí lo primero que sale, si se puede despachar internamente, para los operarios. No hay ni juicio ni capacidad de hacerlo.
En definitiva, todos estos diseñadores, nacidos bajo la luz del monitor cuando descubrieron que aparte del office podian aprender a usar el photoshop, deberían respetar un poco la profesión del ilustrador, tal y como muchos piden respeto para su profesión, lo cual apoyo y me parece necesario también.
A quien haya llegado hasta aquí, perdón por la chapa y gracias por aguantarla.
Nada de chapa, Jontxu. Interesante e instructiva exposición. Clara y contundente. La ignorancia crea modas, la vectorización de fotografías -por ejemplo-, que facilita el trabajo de los que no saben coger siquiera un lápiz. Las tecnologías, con sus ventajas, también ayudan a que prolifere el intrusismo -cualquiera es capaz de perpetrar cuatro guarradas y, encima, dar el pego-. Y lo peor es que los ilustradores, yo tanto como el que más, nos acomplejamos.
Creo que es el momento, como el título del post anterior, de dignificar la profesión. De luchar por unos derechos y hacernos fuertes. Para eso, es necesaria la unión. Una asociación fuerte de ilustradores.
Mas que asociaciones -ya las hay, APIE, APIM, APIC, APIV, FADIP, todas muertas o agonizando-, creo que se necesita otro modelo de negocio u otro planteamiento más empresarial. Creo yo. ¿Que infunde mas respeto y tiene mejor imagen?¿Un chico que hace tornillos o una empresa que hace tornillos?.
O eso, o convencer a todos los tiburones del mercado que respeten a los pobres ilustradores, que va a ser que no, me temo.
Estamos en ello.
Lo de las asociaciones fracasa por la competencia, el sálvese quien pueda. No hay unión porque si uno manduca, se olvida convenientemente del resto. Por otro lado, los medios etecé -la mayoría- no buscan al mejor ilustrador, si no al que se baje los pantalones por menos dinero. Piedras contra el tejado propio.
Por eso digo que casi envidio el modelo americano. Ahi el director artistico no busca el ilustrador más barato, sino el más adecuado para el reportaje o noticia. No miran tanto el dinero como hacer un producto de calidad.
Yo ignoro todo esto Jon, y me alegro de leer esto porque realmente es importante saberlo, hay mutro mequetrefe. Luchar por ello.
¡Lo de las almorranas me ha cautivado!
Lo de las almorranas es algo que leí en alguna página que no recuerdo, donde discutían sobre el concurso del logotipo del gobierno español. Alguien lo puso como ejemplo y también me cautivó.
quisiera que me explicaras mejor en que consiste la profesion de ilustrador,por que no me quedo claro, yo estudio artes plasticas y siempre oi decir a los diseñadores que tambien eran ilustradores o hacian ilustraciones y me ha quedado esa duda pero en el texto no prundizas muy bien el tema. gracias
Uriel, claro que hay ilustradores trabajan también en diseño. Pero no todos los diseñadores tienen aptitudes para ilustrar, tal y como no todos los que sepan usar el illustrator o photoshop son capaces de diseñar. Se necesitan aptitudes distintas para esas labores.
Lo de profundizar sobre la profesión del ilustrador, daría para otro texto, pero desde luego no entraría dentro de este tema.
Un saludo.